New York Rendez-Vous (JMS Records 1996)

24 de marzo de 2018 § Deja un comentario

Violinista francés fusionista del Jazz… amigo de la improvisación y referente de su instrumento. Virtuoso y pivote sobre quien cataliza una tendencia anclada en el discurso casi académico de Stéphane Grappelli. Una nueva LUZ en la escasa presencia del violín en terreno jazz. Nos dejó hace unos meses (18F2108) y no puedo más q rendir mi sincero homenaje compartiendo sus grabaciones y mi verbo simple comparado con la profundidad de su magia.

Desde la época iniciática de la FUSION fue un elemento a valorar por su aportación diferencial y la aceptación de músicos de primera fila como Dave Holland, Peter Erskine, Wayne Shorter, Mike Stern y compatriotas de la talla de Alain Caron, Bireli Lagrene, Stéphane Guillaume, Philip Catherine, Christian Escoudé, Martial Solal o el gran Michel Petrucciani.

Aunque proveniente de una educación musical inicialmente clásica, a los 16 años pasó a estudiar en la Escuela Normal de Música de París descubriendo otras músicas e introduciéndose en el campo de la improvisación libre. Tras haber escuchado al virtuoso Jean-Luc Ponty se introdujo en el uso del violín amplificado y en 1974 se integra en el grupo de jazz-rock Magma, a pesar de tener que perder por ello una plaza en el Conservatorio Superior de Música y Danza de París, con los que tocará hasta 1978. Posteriormente tocó en la banda de fusión de Christian Vander y Jannick Top.

A los 21 años es descubierto por Stéphane Grappelli y se sumerge en el mundo del jazz (también influenciado por la dedicación a este de su hermano, con el que también tocará). A través de numerosos conciertos en diferentes festivales de Jazz como el de Festival de Jazz de Montreux (actúa en 1975 y 1978), Castellet (1976), Antibes o el de Festival de Donaueschingen (1978), se le empieza a conocer internacionalmente, tanto por sus apariciones dentro del grupo de jazz/rock fusión Surya como por sus colaboraciones individuales, por ejemplo con el propio Stéphane Grappelli.

En 1979, el mismo que publica su primer disco individual (New World), da un concierto con Wolfgang Dauner en memoria de Zbigniew Seifert, que le influirá notablemente. En la década de 1980 se prodigó más y más en los festivales de jazz internacionales, como el Jazz Yatra de Bombay o el Festival de Jazz de Newport.

En 1985 se desplazó a Nueva York, donde residió varios años y trabajó con multitud de músicos de prestigio como Miles Davis, Herbie Hancock, Billy Cobham, Dave Brubeck, Michel Petrucciani o Mike Stern, entre otros.

En 1989 llama a unirse a él en París al batería español Ángel Celada, con el que colaborará durante varios años.

Tras haber tomado parte en más de 3000 conciertos y con más de 30 álbumes propios, los últimos años se dedicó a la composición. Por ejemplo: el concierto Les Mouettes para violín , la ópera de jazz Diario d’un usager de l’Espace II, un concierto para violín de Maxim Vengerov, la ópera Libertad, y diferentes conciertos más para violín e incluso para piano.

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Violinist Didier Lockwood tackled a formidable task by dedicating an entire CD to the legendary violinist Stephane Grappelli, who died just shy of his 90th birthday in December, 1997. Although Grappelli’s influence on his playing is obvious at times, he is no carbon copy. He generally has a darker tone and doesn’t use nearly as many up-tempo runs. With two brilliant partners, bassist Niels Pedersen (who worked with Grappelli on a few dates) and guitarist Birelli Lagrene, Lockwood does a credible job. The opener is an obscure Grappelli original, “Les Valseuses,” a gentle swinger that opens with Lockwood playing pizzicato, not something one immediately associates with Grappelli. The leader contributed two originals, the easygoing “Barbizon Blues” and a light samba, “The Kid.” His high-pitched opening to “Someday My Prince Will Come” is more reminiscent of Jean-Luc Ponty in the early ’70s, while “Beautiful Love” features the intricate interplay of the trio. Sonny Rollins’ “Pent-Up House” was a favortie of Grappelli’s, and this lively bop vehicle features brilliant solos by Pedersen and Lagrene as well as the leader. Lockwood captures the spirit of Grappelli beautifully in his rendition of “My One and Only Love” while retaining his own sound. There’s also material dating from the beginning of Grappelli’s career that he continued to play to the end of his life. The sensual ballad “Nuages,” the plucky “Minor Swing,” and the somewhat dark “Tears” all come from the period of the Quintet of the Hot Club of France, which he co-led with the equally brilliant guitarist Django Reinhardt. This recording will also hold up well when compared to the late violin master’s own versions.

Didier grapelli

 

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